Miguel Bacho | Chile

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BiografíaPublicaciones

Miguel Bacho (Iquique, Chile, en 1986). Ha colaborado en la revista digital Vice-Versa Magazine en la sección Crónicas Urbanas en 2018 y participado en diversas iniciativas y festivales en Western Massachusetts y Philadelphia, donde trabaja asistiendo a las víctimas del crimen en la comunidad latina. Actualmente reside en Ewing, New Jersey.

 

Poesía

  • Papeles Sueltos (Edunla, Argentina, 2013)
  • Labores (Sismo, Chile, 2022)
  • Desayuno Continental (Estados Unidos, Attack Bear Press, 2024)

 

 

 

Miguel Bacho

 

 

PEREGRINO

Es que no hay una palabra
que contenga mi esperanza

No cabe ni en el hambre
ni en el miedo
no alcanza a cubrir mis pies descalzos

Es que no hay sonrisa
que explique el movimiento
del sol sobre mi espalda
curtida al silencio en esta fuga

Siempre el presente
extendido como la muerte
en los montes
me susurra una verdad que no entiendo

Y es que no hay brío
que supere
un país en llamas
ni dolor que alcance
para un cuerpo
cuando el puente se corta mientras cruzas
y te vas a la deriva río abajo
con el ancla del futuro atada al cuello

No hay una palabra
para el horror haciendo humo
en la frontera de la vida

 

ALGUIEN

En la esquina del mundo
en el cruce de la autopista
en la avenida
en el ruido que se traga la esperanza
en el baldío o los rincones del boulevard
donde no llega la luz de la baliza
a contramano del ciclista
en otra ruta al espanto
bajo la luna y las estaciones
al final de una fila acalambrada por el frío
colgado de una jeringa
disuelto en el culo de las botellas
hecho pedazos en sus vidrios y sus muros
al abrigo de una manta apelmazada
en torno al fuego amenazante
en el fondo de un café quemado
hecho ceniza al viento de los cruces
gritando para beber del mundo
el mundo que sigue de largo
con sus horas y sus días y sus años
aplastando el semblante la sombra el calor de los ojos
a la siga del calabozo y la ducha brutal
frente a frente con el juez y el verdugo
cumpliendo condena por abrir los pulmones
por vivir del sol bajo el cielo de los justos
postrado con la sombra doblada en la celda
mano a mano haciendo familia
diciendo aleluya por el pan y la leche
de rodillas ante la civilización y su aparato de sangre
ante sus pasillos y esperas
ante la ceguera y el cadalso
liberado por la gracia del infierno
por haber atravesado la condena con los dientes firmes
encandilado con el brillo de las aves
sordo de tanto oír a los cuervos
presa de un pánico ajeno
llorando en los recodos de los puentes
de a poco besando el suelo
que los justos entregan al orbe
reptando en el miedo
invisible
muriendo a mitad de cuadra
hay alguien que me mira como si fuera el siguiente.

 

TRABAJO

Caminando en el frío
despertando los sueños apoyados a la pesadilla de acero
que es esta maquinaria
devorándonos día tras día tras día
hasta el final de nuestro espíritu
sólo para darnos ira suficiente para caminar y seguir moviéndonos
con la furia de un alma insana agonizante

Caminando
hacia ninguna parte      por nada      para siempre
bajo la lluvia de razones para renunciar a la vida
soñando con vivir hermosamente
y soñar es gratis y gratis siempre es bueno
incluso cuando no hay esperanza en ello
incluso cuando el sueño es para aquellos que pueden pagar por dormir

En algún lugar entre tu mandíbula aplaudiendo el frío
y tus puños en la chaqueta diciéndote que el show debe continuar
pero no puedes moverte
no es el miedo de estar en lo correcto
o la esperanza de despertar de un mal sueño
no estás loco
así que sigues caminando
caminando
caminando
porque no puedes detenerte
cuando vez que alguien detrás de ti tiene el cuchillo del hambre
y te persigue
justo como persigues la sobra de alguien más que no puedes ver

En esta oscuridad
no hay sentido útil para escapar

Entonces entras para escapar del frío pero sigues caminando
sumando pasos a la ruta de los días
uno detrás del otro
todas las unidades posibles
buscando cualquier cosa que ellos quieran sin discusión
y una sonrisa plástica
riéndote porque sabes que morirán pero no lo recuerdan
o no quieren pensar en ello
incluso trabajando en medio del dolor humano

Vuelves de la otra punta
a tu mancha de vómito en la sala de espera
limpiando tus propios pecados
dejándolo prístino como quisieras tener tu alma
y silvas tu ciudad y tus padres
y todas las cosas lindas que eres en los ojos de otros
cualquier cosa menos lo que eres
cuando él camina sombrío al escritorio
parándose en tu trabajo y tu dignidad
deseando lo que él tiene pero no has logrado todavía
deseando lo que temes pero todavía quieres
deseando como si desear fuera la cura para este golpe metálico sobre tu espalda
y esta maquinaria sin tiempo
golpeando lo que queda de tu dignidad
justo como él caminando al baño que recién limpiaste
sosteniendo su bolsillo
respirando con paciencia

Nadie quiere verlo
Nadie espera
Nadie está preparado
incluso cuando quieres y deseas y envidias a quienes pudieran

Entonces lo escuchas
y lo sientes
y tu miedo te saca de ahí
pero tienes que moverte
aunque es demasiado tarde
y la muerte está esparcida en cada esquina de la batalla por la vida

Y la única cosa que tienes permitido pensar es cómo
lo vas a limpiar

 

INQUILINOS

Sentados en el borde de la noche
donde empieza a hervir la muerte
los tristes hacen patria en el asfalto

En el frío y su mandíbula terrible
caminan de esquina a esquina
con el rostro diluido sombrío

Entre paso y paso la algarabía
esquiva el camino de estos tristes
desgranando un no a contraviento

Se abren los grandes portones
de la ciudad de edificios mudos
donde vibra la piel y el hastío

Afuera siguen su camino
los tristes de rostro ceniciento
a perderse en las líneas de la infamia

Sentados en el borde de la noche
donde empieza a hervir la muerte
sueñan con que esto es una broma

Y brindan
para no llorar
por el vaho cristalino que se los lleva

 

SOMBRAS

Detrás del tugurio
en la celda y el desierto
en cada rugir del monstruo
que engulle sus cuerpos sin descanso

No hay Virgilio para este infierno
No hay poeta ni escribano

Uno sobre otro en la esquina del mundo
amputados de sus sombras
borrados del nombre y presencia
esperando vivir de nuevo

No hay palabras suficientes
Los adjetivos brillan por su ausencia

Sin infancia      sin tiempo ni pisada
caducos imposibles desafiantes
que no saben el insulto de sus cuerpos
y callan mirándose los pies

No hay perdón que los traiga
No hay sueño que los despierte

Perdidos en el orbe
vomitados sin descanso
o quizá deshechos en las tripas maquinales
se pierden para siempre

Los Silencio
Los Imposibles

Los que olvidan finalmente
y extienden su paisaje a rastras
sin saber del odio que les pisa los talones
ni se fijan en el olvido que los esquiva

Todos todos todos
Nadie Nadie Nadie

 

LOS CUERPOS

“Era ver contra toda evidencia
Era callar contra todo silencio
Era manifestarse contra todo acto”
Néstor Perlongher

En manto rojo de Andalucía
cortando el cielo por Gibraltar
en el control de Tacna, enrejado en su canción nacional
y en la brutalidad del Río Grande
los cuerpos

En el café de la mañana
acompañado de las noticias
tan terribles que son
y de los titulares en rojo
en los diarios de la avenida
y también de boca en boca
horadando la verdad con que se acusan
los cuerpos

También cuando oramos en silencio
por esa paz que no llega
mientras todos en lo suyo
y no hay corazón que aguante
cuando un niño llora para la UNICEF
los cuerpos

Tendidos frente al hotel del boulevard
de inquilinos en cada esquina
vendiendo florcitas tarjetas
el mismo cuerpo en el paño
los

Cuando alguien se limpia la saliva y se lame los labios
en sus ojos ardiendo en súplicas siniestras
en el que lleva los corderitos al matadero
después del encuentro internacional del poder
en la insolente negativa de su pulcra oficina
los cuerpos

En el dolor de saber que existen
en el cansancio de repetirlo
en el diario que lloró a los gritos
en la página que se voltea
cuando el margarita sobre la ropa
tan cara y exclusiva
en las manos que bordaron
los logotipos del prestigio
en las fábricas donde la sopa es un enjuague de huesos
de sueños apolillados en la periferia del dolor
                      ahí detrás
los cuerpos

En todas partes
abriendo sus manos que naufragan
en el medio de un grito sumergido
que pasó como fantasma en la pantalla
en medio de su última deriva
en la deriva de su cansancio
y su esperanza ajada de espanto
en convertir su terror
en el mañana donde juntan su futuro
ese que imaginan bajo el sol
y las cadenas
los cuerpos

Aparecen siempre:
en las playas, bajo las algas
en los sótanos
en la terraza de un hotel
en ese silencio culpable
en la mitad de una pregunta que se ignora
en los mismos obituarios
lanzados al aire y las páginas vacías
cuerpos

Hay una canción que habla por ellos
y otra maldición que no termina
porque la niña, ay!, no es lo mismo
que las damas que la visten
porque el niño, ay!, cree nada
de lo que dicen de él y llora
cuerpos

En la comida que adorna el plato
en la sazón tan diferente
en la patrona que esconde el pasaporte
en el llanto temeroso
de la que creyó porque el hambre
derrota a cualquiera
los cuerpos

En los restoranes
en los sótanos oscuros de los restoranes
donde se cortan los limones para el
encevichado comensal
en esos animales aleteando en los mesones
en su trayecto del mar a la mesa,
alrededor de esa mesa, acomodando las sillas
los cuerpos

Entorpeciendo los servicios de los hoteles
frente a la playa antigua de la historia
con todos enrojecidos de rabia
en su rabia caballero
a medio vaciar la champaña
los cuerpos

No tienen edad
no pertenecen al tiempo
laten simplemente
al vaivén del mar que los vomita después de acunarlos
en la desesperanza y el horror
que no se escribe de tan fresco
que no se canta como debiera
que no se reza de tan terrible
porque está escrito
                         y en esa escritura
                         como todo el tiempo
                         los cuerpos

Caminando en una ruta que se deshace con el viento
derecho a la muerte o la supervivencia
en la indecencia de decirlo
y seguir comiendo del banquete
en la televisión agónica
que repite su letanía
             con su locutor engominado
                      de rabia
             los cuerpos

Y es que no hay cómo evitarlo
en la ruta zurcida
entre Grecia y Lampedusa
en su caravana muda por el continente
en el continentecomo si no existieran
                                               los cuerpos

Se los ha borrado de las fotos
de las grandes construcciones
y en los pulcros jardines del palacio
vibran maquinales en su procesión
(esa que va por dentro y a nadie le importa)
pero sonríen
con insolencia al tiempo que viven
          en donde viven y se desviven
                     los cuerpos

Y la niña abraza a su hermano
carita mugrienta en una mueca de horror
          -porque es horror la supervivencia-
y juntos piden explicaciones
porque no encajan en la desgracia del diseño
            los cuerpos

En las montañas de papeles
que levantan las murallas del laberinto
en la broma libresca
macabra de ver sus habitantes
en el cansancio de su zozobra
y la zozobra de los que
                      entrando ciegos
                      salen mancos
                                  hay cuerpos

En la paz que se esparce por racimos
sobre los yermos africanos
por la cuna del mundo mecida con rabia
porque Dios no ha pedido perdón todavía
y los dientes se mezclan con el polvo de las ciudades
y entre la desaparición de las mismas
                    los cuerpos

Cambiando el canal de noticias
impresos en las revistas
enmarcados en la pantalla
en la punta de un dedo que los multiplica
hasta olvidarlos
y le pica que el vecino hable
que la niña camine
ay!, que la mujer ame
                          los cuerpos

En un obituario que no se escribe
marcados en la memoria de alguien
que no alcanza a llorar
en la tumba que no se compra
porque hasta la muerte tiene precio
en las fosas del sepulturero
que no hace más que cumplir
hay
ay!
ahí
                 los cuerpos

En el salón de subastas
en el mercado de pulgas
levantando las manos
mirados de soslayo
porque piden la palabra
                 también hay cuerpos

En esa cumbia que se enjoya
bordada sobre sí misma
en su trompeta fruncida
y su público supermercado
en las flores que coronan
su escena amnésica
precisamente en ese olvido
               los cuerpos

En tratar de explicar lo inexplicable
cuando la fila avanza tan poco
y te asaltan
             las dudas
             la gente
             las miradas torvas
con el frío a cuestas y el niño en ristre
en pedir por favor con los papeles arrugados
y maquillar los callos de la necesidad
y los dientes picados
y la maldición de la voz ajena
en su marcha derrotada
          los cuerpos

Los veo aunque sean invisibles
en el café que me tienden
y tomo sin remedio
en los campos de la fotografía y la charla magistral
en la estela de polvillo con que se dibuja la calidad del producto
en el producto arrastrando el paisaje
                        los cuerpos

Son tantos como los años del mundo
en la multitud agazapada
         entre todas las tuercas
a la vuelta de la esquina de la plaza
en la plaza
oyendo el retrato del Edén
con el hambre pegado a las costillas
tendidos en las playas del silencio
acunando a sus mocosos anhelantes
                         los cuerpos

Lo reconocen?
Es que no se puede
hacerle el quite es más obsceno
que su tribuna sangrienta

En que las palabras van cayendo
y van callando los culpables
en lo que gira la rueda
y todos somos triturados
en todas las fronteras que engullen
la consciencia de los cansados
los cuerpos

Oyeron bien?
Cuerpos
          y en ellos
          la sombra de Atlas.

 

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