Lilia Parisí | Argentina

Etiquetas:    


BiografíaPublicacionesAutores Recomendados

Lilia Parisí, nació en 1978 en Argentina, vivió en México y Chile, y reside actualmente en Buenos Aires. Es Licenciada en Sociología y Magíster en Escritura Creativa. Ha participado en festivales de poesía latinoamericanos. Sus textos han sido publicados en diversas revistas literarias de Latinoamérica. Coordina encuentros de escritura creativa y acompaña proyectos de obra literaria.

  • Las Bestias, (Nulú Bonsai, 2021)
  • Padre Narrado (Gog y Magog,2024)

  • Ramona de Jesús (Medellín)
  • María Auxiliadora Balladares (Quito)
  • Samir Muñoz Godoy (Santiago de Chile)
  • Sabrina Usach (Mendoza, Argentina)

 

 

 

Lilia Parisí

 

 

Primer monólogo de la hija


dios me estaba apuntando 

cuando bajé de tu casa 

y no hubo más manto de luces para mí 

dios 

me estaba apuntando 

me vio rodar por los escalones 

de la geografía 

que me atravesaba entonces me disparó 

caí con los brazos abiertos 

como caen las desesperadas

como caen 

las que reciben la magnitud de la noche 

con las fosas nasales 

caí

caí exhalando me abrí 

me dilaté 

diez centímetros de dilatación dijeron

mi cuerpo era una falla un recipiente

entonces me tragué el río completo 

 

Ya vestida por la última envoltura

dios me disparó de nuevo 

por fin me salí de las texturas óseas 

y cuando arranqué la definitiva superficie

solté mis manos de dónde no había sujeto 

ni lengua semejante

y fui aterrizada en otras tierras 

por el escaso pulmón 

y el agua asimilada en el pecho 

que era diamante y rocíos minerales 

 

vinieron los mineros y quisieron bañarme 

vinieron los mineros y quisieron ocultarme 

con las flores agarradas a la frente 

 

los mineros

vinieron 

me acunaron

trajeron vendas de profundidad volcánica 

y me retorcí en un nacimiento inverso 

conociendo el oscuro desagüe del origen 

donde ahora canto

 

Yo fui el alambrado entre los mundos 

y dios 

         me disparó en la pelvis.

 

*

 

padre te narro               te entrego mi vocabulario entero                   mi manuscrito        

desde el primer signo    hasta aquel      que me permite      transliterar tu catástrofe  

te entrego mis armas              tomo las tuyas                      acepto tus santos votos         

las palabras que me diste             al cruzar la calle               no miro a los costados     

esa tarde en la plaza   me enseñaste un paso de karate   o lo aprendimos    juntos       

padre    no te encuentro   en mi lengua materna   y sé que vas rápido      en la  ruta  

 a turbar el tiempo    y yo te narro     cuando digo que   la cordillera    es            la 

cicatriz que llevo en el estómago            en toda la caja     laríngea               padre              

 insisto  nada ha fracasado  si  me  crece una lengua   en el sentido   del derrumbe        

            en  el sentido                     del sentido                     de la noche.

 

*

 

Padre me duele la montaña 

la cara de la casa choca contra sí misma 

y es imposible abrir las ventanas 

algunas tardes puedo agradecer el vacío 

pero el tabaco y la bocamina 

vuelven a preguntarme por tus muertos 

              tu campera de conscripto está colgada 

vestite de soldado para llevarme a la plaza padre 

nadie lee mis poemas sigo acostándome 

con hombres casados  dicen que el planeta aceleró su órbita 

y no es verdad que te caíste del mundo

               padre 

quiero amputarme la montaña

adorar la corriente narrativa de las ciudades

pero no puedo tener un hijo con la patria. 

 

 

Apostilla sobre la Historia de Occidente


Nosotros animales 

no hemos vivido salvo la lesión 

de un vientre omnívoro 

que luego se arrogó la invención del alfabeto 

para decir sobre sí: 

madre mercado permanencia. 

 

Así también empezó Occidente: 

un grupo de personas 

se asoció para enfrentar el frío

descubrió el fuego

la familia 

luego la industria.

 

 

Olvido en la deriva mercantil de un río


No sé por qué siempre termino vertida

en las grandes cadenas de supermercados

echada sobre el suelo como un líquido 

desparramada por un cielo invernal lácteo

algo en mi espíritu se va en esos pasillos

me pierdo me pregunto 

si no soy también uno de esos objetos plásticos

que fijan su mirada en mi

transeúnte y enferma ante lo último 

que queda de oferta en este mundo

me asisten las cajeras un guardia pregunta 

la pregunta kantiana qué hacer qué conocer qué esperar

respondo que solo estoy ahí para ahogarme

en el silencio de los animales envasados.

 

 

Apostilla de un sueño con Von Clausewitz


los órganos que intervienen en el habla 

son los mismos que desencadenan 

las catástrofes 

el lenguaje es la guerra por otros medios

para vivir necesita 

de dos patrias enemigas

un par de pulmones y una boca. 

 

 

Carta al representante de Carrefour en Argentina 


para perder la forma humana basta abandonar 

el habla y dejar de asistir a su supermercado

sr. stephan    

mi poesía tiene que ver ante todo con usted 

porque escribir es un síntoma de mutismo al 

igual que los vegetales sellados al vacío porque 

cada vez que entro a su local         

me pregunto qué fue de los sans culottes

y compro dos kilos de limones   

mi poesía es una herida de su supermercado    

porque hace quince años dosifico mi muerte    

con sus productos de segunda línea.

mi escritura tiene que ver 

ante todo con usted 

porque en el intento coartado de perder 

el nombre mi cuerpo cae entumecido como los 

animales que usted comercializa 

¿conoce esa fractura stephan? 

 

 

Lilia


Lilia apaga las luces del pasillo 

corremos una dentro de la otra 

Yo y mis hermanas delgadas envolturas de lo mismo 

comemos tierra tomamos frutos azules 

de algo desprendido y muerto 

y tragamos de eso cinco porciones oscuras 

porque hay un signo que con luz no puede devorarse.

 

 

Segunda apostilla sobre la Historia de Occidente


La orilla del mar 

fue necesaria para la aparición 

del bosque

del agua también fueron 

bestias aladas perros

Un día la humanidad 

redescubrió el cemento

luego 

el museo moderno.

 

 

Apostilla sobre la conformación de los Estados Nacionales


no existen tipologías puras 

que expliquen un palacio de gobierno 

sobre una huaca sagrada 

tampoco una carta magna 

bordada con cabello indígena 

y demás restos blandos. 

 

 

 

Colaboraciones relacionadas

Comenta

Tu email no será publicado. Los campos marcados con * son obligatorios

Síguenos por redes

Nos encuentras

Proyecto mARTadero | 27 de Agosto con Ollantay | Cochabamba - Bolivia

+591-4-4588778

laubreamarga@martadero.org