Chinoy | Chile

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BiografíaPublicaciones

Chinoy, San Antonio, Chile, 1981. Cantautor y compositor autodidacta. Desde temprana edad ha incursionado en la literatura y la pintura. A la fecha ha editado seis discos de estudio, cinco poemarios y ha colaborado en diversos proyectos interdisciplinarios.

Poesía

 

  • Velocidad crucero, felicidad lucero (Ed. Opalina Cartonera, 2017)
  • Inspirón (Ed. Opalina Cartonera, 2018)
  • Pandemonium’ (Autoedición, 2020)
  • Venusterio (Ed. Opalina Cartonero, 2019)
  • Antología imaginaria (Autoedición, 2023)

 

Álbumes

  • Que Salgan Los Dragones 2009
  • En vivo en Bogotá 2011
  • De Loco Medieval 2015
  • Venusterio 2019
  • Saliendo Del Otro 2020
  • Valpolohizo cantar 2021
  • Chinoy Sinfonico 2021
  • Raricomio 2023

 

Chinoy

 

 

 

PANDEMONIUM ZERO


Así es

que pequeño y grande es el mundo
dependiendo de cómo lo imagine el internauta post capitalista
con su vuelo de polvo en la fibra óptica

su baba algorítmica
y el recorrido interno y externo del mismo, un plagio
la cosmogonía y lo infra leve al píloro

así que para qué tanta energía al poema
dirá la muerte súbita

para el engrudo mágico que se cuela en la sonrisa
téngase o no luz para ver la mímica

el trasplante de su misma clarividencia
dejando ver su inteligencia el pueblo ríe de su comedia trágica
como de sus almorranas y sus sentadillas ante el invencible jefe.

Que despropósito el post canibalismo y su guerra tecnológica
chau conciencia cósmica

chau naturaleza
necesarias hoy más que siempre más que nada
en inútil melancolía

la magia negra computacional omnipresente y a la manicure de todos los aturdidos
los asesinatos del espíritu planetario a vuelo de Drácula

con su predadora burocracia bélica y exitista
esta máquina de armas y creencias de caldo político
esta iluminación abisal de teléfono radioactivo

este trabajar y trabajar de ratón en maratón en la sana competencia
me tiene de esqueleto equeco de la sociedad del suicidio

de oferta y compra venta del próximo policía
y de bueno para nada de chat entre las siestas
para mis tiernas y suaves gónadas elementales.

 

 

 

PANDEMONIUM EN NUESTRO PARAISO


Un desfile de astros bajo el agua
Desde acuario con las llagas tus pecados
Donde todo se encuentra por descaro

Lucero Van

A solas contigo
sin torneo sin agobio
música del misal cuerpo
a cuerpo ninguna pandemia bajo los párpados
solo brillos de gotas
diminutas en el espacio de nuestra pequeña y dulce canción.

Habitamos el pánico sedado
la estética del olvido.

Leemos en silencio el párrafo que nos junta de reojo
para espiarnos cómplices de la distensión
y del libro con su vereda en el océano índice.

Vecinos en el barrio de la utopía
suena el sueño de la estufa

y el cardinal es escaparse sin que nadie sepa de la encerrona
fugándonos hasta de nosotros

frase por frase por el libro magnetizador
tu lees en Poniatowska a Leonora Carrington
y los surrealistas vagabundeamos en el mismo sitio
con la compañía del deseo

que flojo se peina el reverso de las posibilidades
y deja la vida entre paredes espiar al otro

en sus desconocidas épocas.

Enviando besos telepáticos
eléctricos apetitos a través del silencio
nos hacemos compañía

y nos olvidamos del sorbo del mundo.

Nuestra pieza es pequeña pero cabe la lectura
y nos vemos entre bibliotecas que nosotros mismos armamos
así mudos de ojos rasantes parecidos a gatos o serpientes
leemos el aire de este perezoso paraíso
la naturaleza nos vigila cual turistas acongojados en la postal de la epidemia
de tiempo en tiempo despiertan los demonios
y hay que guarecerse la fragilidad
leyendo o contemplando el guiso o los platillos
bien adentro de la vida
cuando la cueva nos salva de la desgracia
y tú, tú si me sabes leer de súbito el desconocido
para presencia de los días que pasan olvidados
hacia los poemas que nunca se han escrito.

 

 

PANDEMONIUM DEL KINDERGARTEN


En el patio del éxodo

la nada acosa el código con que pensamos el mundo del otro
y viraliza el pomo con que abrimos los párpados

donde vemos el tránsito en círculo lleno de enfermos
por antenas que tosen su murmullo mal sahumerio pantallazo
magia negra de categoría mundial a propósito de fanáticos a los coros
el virus de la corona o periodismo a babor

reportando el número de muertos
pobre respiración o en el mejor de los casos
de camino al doctor acomodando la mascarilla
pandemia del otro y de mí mismo en el féretro
en la carne deshecha por el gato encerrado
internados egos tras el muro de codos
observamos el aire del programa apocalíptico
nada que hacerle a la historia

siempre le ha faltado pecho o corazón a la masacre.

Saludos van al vaticano al masónico
al banco central de los estíticos
gracias, gracias por el pandemónium

desde el kindergarten les habla el satánico doctor florero
simpatía y fatalidad garantizada hasta tu mente vecino
hasta tu hermoso encierro en el laberinto.

 

 

PANDEMONIUM DE MI ABUELA Y SU JARDÍN DE ROSAS


Mi abuela es de leche

con manchas de vejez
tatuada la piel como el sendero de rosas de su jardín
mi abuela es callada y pasó los ochenta
y lleva años de cuarentena según ella riéndose de sus achaques
borda flores y le gustan los programas de obesos mórbidos
quizás porque se siente sola sin ser vista
desconocida en este tiempo tan virtual tan vampiro
mi abuela es bella y desparrama modestia
asomándose su gemelo, géminis mentalista, que a sorpresa
y contrasentido de la plática
se acerca y se aleja flameando una estrella de incoherencia
tierna antena del cariño y su susurro imperceptible
sentimientos de calor y pensamientos de frío
avanza el tiempo en su tierna forma humana
así bordando obsequios
pincha la tela y aparecen las flores que lucirán las mesas del recuerdo
hoy encerrados tú Nana, Ketty, Lucero, Lalo, Nancy,
Aceituna, Simba, Silvio y yo, en cuarentena mundial
nos conocemos más todos los días, más nos amamos el código
¿recuerdas Nana cuando me enseñaste a dibujar un cisne
siguiendo el número dos?
mi primera pista en el arte mi primer amor
tu obsequio invencible.

 

 

PANDEMONIUM Y LA PELÍCULA HUMANA


Antes era rico tocar el alcohol gel

ahora es indescriptible
con suspiros los obsesivos compulsivos se agarran al bote en la farmacia
y contagiados hasta los filósofos urbanos de duda y ducha preventiva
tiemblan en el inconsciente colectivo
zigzagueando entre los verduleros y los diarios en el piso
arrugados de viejas noticias
pasamos ya de las últimas sandías y choclos del verano
camino a las otoñales naranjas
este será un invierno frío y con pandemia
dice la irónica meteorología médica y desdichada
de este relampagueante momento
de esta confusión con el reverso de las cosas
o en el baño mirando el teléfono tonto de vicio.

Debiese llegar pronto la invasión galáctica
y Cristo volando en su nube de lápices y poetas
a salvar la última parte de la película humana
antes que se ponga horriblemente aburrido el asunto
y se llene de drones y caigan los milicos
para quitarme mi lugar en la mañana y mi taza de té
y mis poemas sin título
pataleando aún
en el margen del error.

 

 

PANDEMONIUM DEVUELTA DEL ALMA ZÉN
para tío Lalo


Un artista de incógnito está de visita en casa
uno que vive el amor en su transitoriedad

su música el sigilo que pasea por una casa ajena
su humor los ojos alegres y tristes de un trapecista ante la muerte
para quien ha vivido toda una vida respirando tras estos palos

un callado pájaro en el jardín del óxido
relaja sus nervios barriendo el patio
reflexionando sobre unos cánticos

en el sentido de un lenguaje chamullado
en un inglés emotivo y desde una radio hallada
sonando bajo un puente periférico

que podría ser el puente Arévalo
entrada o salida del puerto de San Antonio
en el que puede verse un caballo cabeceando en el charco
su reflejo de pasto seco

y John Denver con su guitarra cantando en el eco
de grafitis tristes bajo el viaducto y la fatiga de material
mientras deambula silbando los memoriosos olvidos
por el cerro parpadeando gestos de simpatía

rigor de afiliado al club de los crepúsculos
y a los mismos de siempre riendo rodeados del día original
un mimo un Chaplin del barrio chino con una bolsa de pan
pateando piedras pausadamente para dejar pasar la comedia
y alegrar con una historia escogida devuelta del almacén

el artista halla broma hasta en el desastre
libera pequeños lujos de la experiencia

y junta bien y mal sin error
haciéndonos reír porque sí
perfección del anonimato
de la verdad de la vida

hay que ser artista para darse cuenta que todo pasara
y hay que disfrutar mientras se pueda de la secuencia
de cualquier cosa que venga al caso
de la rapidez de ánimo ante las bajas
de la música por los tímpanos

huyendo del municipio hacia los fundamentos del arte y la naturaleza.

 

 

PANDEMONIUM CON VOZ DE ROBOT


El reportero es un pájaro enjaulado
una idea sin vuelo

ninguna invocación ni abismo
sólo ese acento rítmico del miedo al error
un peón de las moscas entrando y saliendo de la escena del crimen
un ente del pecho para arriba en vivo

para abajo las arcadas de la muerte.

Se entenderá que la idea es conjeturar un poema himno
al periodismo televisivo

alcanzar al dron o al ladrón con las manos en la masa
hacerle una rápida polaroid

y descuidarlo para que relate al público su epitafio de bostezos
no es Truman Capote es un peón del ejército elitista
vendiéndonos cuanta cruz tenga la farmacia la píldora

la nación
un ejemplo en lo que se puede convertir la sonrisa
la voz se proyecta en una vibración

y esa vibración es un mensaje hipnótico
que nos dice el reportero con voz de robot
o mejor que no nos dice

así de poeta camino a los huesos del anonimato.

 

 

PANDEMONIUM Y EL FIN


He estado esperando llegar aquí
al último poema del libro libre
tras meses de encierros

toques de queda
y enfermedades mundiales
vinculadas con el culto

y los planes de una enciclopedia del futuro
para una minoría de herederos del dinero y la política
en curso de nuevas estrategias.

El último poema del pandemonium
acerca de los demonios y sus picardías
y nosotres perfectas marionetas

bailando el trap atrapados en innovación y absurdo
esclavos de la misma paja en la pajarera

del teléfono en la mano del siglo en cuestión
Meliores sumus singulis

mejor estamos solos
que con el hommo roboto
engendro del control

y las artes comprometidas con venta y pulsión
con lucro y choque de caderas

las dos cosas juntas o la que sea
no importa el acoplamiento

si no el resultado en billetes del relato.

Así en la pantalla dando cara al error
o en pretenciosa pirueta copiándole al opio la magia.

Cada uno a su tema preferido
cada quien a su fetiche intelectual o sexual o de sueño
en el cine

ovacionados por afilar los cachos
de Dios o el diablo dependiendo la guaracha.

Menos mal que es el último poema del poemario
antes de repetirme y que se note

la temática agotada
la técnica trillada

como la mazmorra de estos espíritus
eyaculados en un frasco que dice comercio
que dice comedia

que dice cosmos
que se lamen como insectos la mente
en el rapto en el tecno democrático.

Un teléfono por cabeza o por la cabeza amor
pelando los cables sacando chispas

en esta cápsula de viaje fotografiando el litoral
corrigiendo el ocaso.

Hasta acá llega el pandemonium y ojalá le guste a la academia
por si cae un premio a la causa

para gloria del rock y sus afligidos poetas asmáticos
sentados a la mesa para un taller de redacción

o reacción al aire
en el Instagram de la vida
al unísono del covid

y a las reales y falsas flores cibernéticas.

 

 

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