Ashle Ozuljevic Subaique | Chile

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Fotografía: Andrés Juvenal Munizaga.

Ashle Ozuljevic Subaique nació en Chile. Estudió Literatura en Santiago, Yoga en Buenos Aires y Estudios culturales y literarios en Barcelona .
Obtuvo la Beca de Creación literaria por el conjunto de relatos Las verdes ideas incoloras duermen furiosamente (2015) y por las series poéticas Botánica (2017) y Elementos (2020). 

Cuento:
– Vidas robadas (2011)

Novela experimental
– Anteojos de sal (2013)

Ensayo
– El silencio final: Representación y gesto en Diario de muerte (Argentina, 2015)

Poesía
-Tres (2016)
– Botánica (España, 2020 – Chile, 2023)
– Tres cuartos (España, 2021)

Relatos
– Cartografía (2022).

  • Rodrigo Ponce (Todas las madres me recuerdan a ti menos la mía)
  • Germán Alcalde de la Rosa (Huida)
  • Cristina Bravo Montecinos (Jardines)
  • Joan Deusa (Camelot o la poesia social)
  • Florencia Smith (Estética del tajo)
  • Ale Oseguera (Mi rostro es un mapa de mi cuerpo)

 

 

 

Ashle Ozuljevic Subaique

 

 

 

Botánica (Oxímoron, 2023. Chile)

 

TAXONOMIA

 

 

 

CARICA PAPAYA

 

Hoy ha muerto el papayo de mi casa

por el exceso de agua caída en su esquina,

se ha podrido 

confirmo

cuando salgo a jugar con el perro que nos adoptó

 

trepo a la pared vecina para rescatar 

los últimos frutos maduros

que más tarde mi hermana 

usará como perfume de auto

y que ahora penden del ápice del tronco

 

allí

en su cima

las hojas aglomeradas y alternas

parecen no enterarse de su expiración

 

mientras desde la base

la podredumbre emerge e inunda el espacio

se propaga por los alrededores

calcinando

la vida que en torno lucha

 

se lo cuento por teléfono:

se 

ha 

podrido

el 

papayo

por 

exceso 

de 

agua

 

y agua se le hace la boca 

por decirme

que no todos los seres

necesitan tanto líquido 

tantos cuidados

tanta atención

anoto mentalmente

que no todos los árboles, 

por decir algo,

soportan 

la hidratación excesiva

mis celos de madre primeriza y solitaria.

Insiste en que aprenda

esta lección de botánica:

tanta vigilancia y esmero

ha terminado por aniquilar al papayo de casa

 

yo callo

y pienso

con la boca también aguada

que 

no era al papayo al que yo regaba

sino al jazmín 

vecino delicado y cómplice 

a cuyo costado me siento

para aserruchar el tronco del árbol extinto 

y embolsarlo como basura

sus rubias raíces podridas cuelgan pesadas ofreciéndose a Wulf,

quien mastica las hebras, aumentando la fetidez de su aliento animal.

Mientras,

glorificando la vida,

en el espacio que carica papaya ha dejado

yacen semillas y restos vegetales de casa

compost o carnaval medieval en el fondo del jardín:

alguien debe morir para que otro nazca

totalidad que precisaba desocuparse para volverse a llenar

 

sepulto al papayo entre filosofías baratas 

y riego con mensajes el hueco que ha dejado:

palabras movidas por el aire rancio de su descomposición 

hechizo flotante

 

nacerán campos enteros gracias al espacio vacío 

del papayo y de quien escuchaba al otro lado de la línea, 

solo la tierra basta

y la vastedad de las palabras.

 

 

URTICA DIOICA

 

Sacar la ortiga contando hasta diez:

una prueba de que cualquier sufrimiento 

podrá ser soportado

 

aguantar sus minúsculas espinas 

entre los dedos

entre los párpados

sus palabras punzantes en el caracol de mi oreja

 

apretar con las manos firmes

el ramillete de ortigas y maleza

los ojos bien abiertos al sol de madrugada

sin cuestionarme por qué 

arrancar la ortiga y no

la yerbabuena 

extendida por todo el jardín

 

resistirme esos calambres breves

cuando su lengua roza mi piel viva

encontrarme con sus ojos de ortiga 

y sostenerle la mirada 

batalla contra la urticaria que se vuelve crispadura

el hervor de la sangre

la erección de la piel

 

no pregunten por qué no lo arranco

ni lo extirpo todo

por qué todavía cargar

la espina de sus ojos-maleza

en la superficie completa

de las plantas 

de mis pies.

 

 

OCIMUM BASILICUM

 

Y es que una no puede estar todo el tiempo sacándole las flores a la albahaca

por más que crezca bella de ese modo

una no puede

estar todo el tiempo atenta al cogollito

atenta a esos pétalos mínimos blancos 

y frágiles que

más temprano que tarde

echarán a perder la relación entre jardinera y vegetal

 

porque una lo que quiere es que la albahaca exista

ella

con sus hojas verdes más que ninguna

su aroma a niñez

a casa de la abuela en Recoleta 

 

no se puede

repito

estar atenta a la florcita de la yerba basilea 

por más noble y fecunda que sea ésta

aun cuando sea un tributo que la planta nos entregue

cual gato con la paloma muerta a la entrada de la cocina

al que debe dársele un alimento especial en agradecimiento

como dice Henrickson

entrar

en esa lealtad ciega

de revisarle cada cierto tiempo

la puntita a la albahaca

para 

con el filo de las uñas

podarle sus botoncitos 

con pistilo y todo

 

resguardar

esa lealtad ciega

 

pero a quién.

 

 

CUIDADOS DE UN JARDÍN

 

 

Como cada mañana

el ritual de mi alegría:

ingresar al patio 

a ocuparme de las plantas

 

hablarles en su lengua vegetal

no poder sino así partir el día

 

entumida atestiguarles sus dolencias

n o   h a y   m á s   f r á g i l   q u e   e l   f r á g i l   d e   l a   f l o r a

ni mutismo más profundo 

ni agonía

 

su secarse es paciente y silencioso

se acompasa a mis dolores solitarios

nuestras pieles ya comienzan a hermanarse

la fractura de mi pecho y de sus tallos 

en el frío acompaño a mis zarzas

alcanzando la razón de sus espinas

en la albura darle cuerda a los sentidos

al tiempo darle espacio entre mis plantas

hasta que anochezca esperando, Alejandra

que se abran las flores y revelen

el corazón 

que no tienen.

 

*

 

¿Y si, como pregunta el poeta, 

el mal hubiese tomado un lugar a mi costado? 

¿si buscó pegarse a mis ojos como ahora 

sin permitirme ver haces de claridad 

aun con la mañana fulgurante frente a mi rostro?

 

arar la tierra, arar la tierra, arar la tierra 

 

quitar las raíces muertas eliminar los brotes resecos 

profundizar en el surco

arar la tierra 

 

penetrar con mis dedos el suelo resquebrajado y limpiar las malezas de este patio huérfano

 

arar la tierra, arar la tierra, arar la tierra 

 

sentir el goce del prado al recibir por vez primera en siglos 

rayos de luz, gotas de rocío

 

Arar la tierra. Quitar las raíces quemadas desprender todo brote de vida muerta persistir aun en mi memoria y no detenerme ahí

eliminar

también 

los brotes de muerte

 

eliminar las raíces de todas las evocaciones

sacar con los dedos enguantados en lastimada piel desnuda los brotes del recuerdo 

 

arar la tierra arar mi memoria arar la tierra 

 

eliminar los pensamientos que me enraízan al pasado 

como presa de un trance

extasiada 

eliminar todo rastro de memoria 

restablecer la tradición de mi sangre limpiando los granos de arroz: 

 

tomar 

todo pensamiento 

y  aventarlo 

 

que decante lo preciso

que el resto se lo lleve la brisa más leve 

que en el mundo sople

 

tomar mis recuerdos y arrojarlos a la borrasca 

que solo sobreviva el grano fuerte, no la broza 

que perdure el germen de una nueva memoria 

aun no plantada ni contaminada con polvo

 

arar la tierra arar mis pensamientos arar la tierra 

 

eliminar cualquier residuo muerto o fértil 

de una vida anterior en la que el mate se cebaba

cual ritual sobre el césped,

la existencia previa

ida

en que con cuatro manos labrábamos nuestro campo

este cementerio abandonado.

 

*

 

El agua que no se mueve 

se congela

en Tierra del Fuego

se llena de sales

quienes pueden escucharla

terminan por comprenderlo

y se van

 

la lenga

tiene todas las ramas mortificadas

también le obedecen

algunas

y no saben cómo salir del calambre

que no hallan dónde empieza

 

pudo 

papá 

caminar por la estepa patagónica

reconociendo hierbitas empecinadas

que su madre no usaba para sanar los dolores;

pudo su sangre

crecer en la hostilidad

caminar por la llanura

recordar el lugar exacto del cerco de madera que el tiempo ha despintado

recordar

no a su madre ni a sus pomadas contra la quemazón 

  única imagen que la vuelve humana

no el verano ni los primaverales amores

recordar 

fue recordar al guanaco 

que lo lanzó un par de metros

recordar

que lo pateó a una edad 

en que los números eran difusos

y él ya era huérfano.

 

El ser que no se mueve

se desfigura 

en Tierra del Fuego

acostumbrándose a los tormentos

pregúntale al ñire

pregúntale al michay

 

el agua que no se mueve

se congela

 

jugamos en el cementerio con 

un bloque de hielo que alberga 

musguito de la tumba de mi abuela

sphagnum magellanicum

un nombre borrado sin siquiera 

plásticas rosas la flora 

común de esta ciudad blanca en miniatura

 

el frío constriñe las moléculas

una densidad en la que nunca existe siempre 

el congelamiento 

dificulta

la podredumbre

inhibe

la descomposición

fortalece la muerte.

 

II

 

Soy lo que queda de mí

 

la fotografía de cogollos y hojas de albahaca

entre dedos para nada femeninos

coronados con anillos de crecimiento

prestos a ser leídos, capturándola 

ni planta venenosa 

ni santa planta 

sino ambas 

y todo lo contrario

 

lo dijeron otros:

como Ley de Plata no merecer reverencias ni rechazos

okimo, junto a mis libros

recibir amor italiano o buenaventura griega

el aroma alhabegoso de poderes naturales

la defensa del espíritu

estragol que perfuma el costado de mi cama

aliento de luz que fotografío  

desenfocando las huellas dactilares

ramo fresco que corona mis yemas con las suyas

en las que creo religiosamente:

estragol

toxina de acción lenta

bombea bajo el esternón esa teratogenicidad

desaconsejada para lo que busca ser fértil

 

disparo la foto

pero cuál es el objetivo

desenfocadas mis huellas 

junto a la flor llena de semillas prestas a marchitar la planta sagrada 

o la mellada uña roja que la corta

 

soy lo que queda de mí

 

eremita 

que ha terminado por hermanarse con la tierra y sus brotes

simbiosis comprendida

entre ser botánico frágil y frágil humana que los protege

       su   soledad la                                       soledad

dolencias y terrores por cataclismos inesperados

vaivenes que sacuden una estabilidad imaginaria

fotografía de 

los dedos de

huellas cada vez más claras y enrevesadas

 

qué fotografío cuando me pienso en el iris y en el germen bajo la lluvia

cuál es la captura en esta imagen de dedos y hojas

de ojos y dátiles

de planta que cerceno para que mantenga su majestuosidad

qué es lo que fotografío

qué quiero capturar

cuáles recuerdos escojo

y qué estoy

realmente 

preguntando.

 

 

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