Rodrigo Castillo | Chile

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Rodrigo Castillo Naves (iquique 1980). Ha obtenido la beca de creación del fondo del libro y la lectura, Chile, los años 2018 y 2022. El 2018 fue residente en Can Serrat-Barcelona. Ell 2019 crea la pequeña editorial independiente Ala Negra Ediciones (@alanegraediciones). En el 2022 obtiene el primer lugar en el concurso Iquique en 100 palabras.

  • Camanchaco (Ala negra ediciones)
  • John Keats
  • Arthur Rimbaud
  • Pedro Prado
  • Franscisco Coloane

 

 

Rodrigo Castillo Naves

 

 

 

Cueva de Altamira 

 

El ex papel mural  

la pintura de la casa 

la cerámica 

bien pueden ser una extensión  

de lo ocurrido en Altamira  

 

Sustituimos manos por brocha 

el óxido de hierro y el carbón vegetal

por plastificantes y pigmentos

artificiales 

 

Pero el deseo de pintar el cielo pétreo  y

bailar desnudos en concavidades de piedra 

continúa  

 

La pintura rupestre de la cueva  

insiste en la Capilla Sixtina 

y en las témperas escolares 

 

en vitrales y en las cúpulas  

de grandes museos 

 

en petroglifos y geoglifos 

de gran escala 

 

El sahumerio  

dentro de las tolderías pintadas por los indios 

es el ritual de Altamira 

 

Seguimos siendo el troglodita  

de manos manchadas  

dibujando en la piedra  

 

El grafiti en los muros 

que sustituyó al animal  

por simbologías urbanas  

 

es la esencia de Altamira  

pintada hacia afuera 

 

 

Pastoreo 

 

Salgo a la cuadra 

a pastorear con mis perros 

un rebaño inexistente 

 

Las colinas por donde nos movemos

son un juego imaginario 

 

como lo son el lobo 

la liebre y el caballo 

que corren por una llanura 

donde jamás hemos estado 

 

En el río un oso enorme 

quiebra con sus fauces  

el salto de los salmones  

 

El peñón la roca y la cañada 

deben ser los molestos baches de la calle 

con los que tropiezo a diario 

 

 

Bidón de agua  

 

Te viste ascender por una loma

en busca de agua  

pero en realidad caminabas 

por la pendiente de una calle 

 

y ni siquiera caminabas 

te movías en un auto  

que pudo ser el burro  

que alivianó la carga  

de santos y pirquineros 

en los largos trayectos  

 

y el agua no era el agua 

sacada de un pozo o un manantial

era una tienda 

 

y el odre no era odre 

era un bidón de plástico sellado 

 

Regresaste al auto  

y guardaste el agua 

 

y la pendiente de la calle 

volvió a ser la loma 

 

Quizás en algún oasis del desierto 

el beduino hace igual  

sobre el lomo de un camello

 

 

El mar

 

¿Cuánto se ha hablado del mar?

 

Antiguas actuales y nuevas historias

intentan contenerlo

pero en vano

 

El mar de Odiseo es en realidad

una tina de Ítaca

 

Ni toda la tinta que en él se ha gastado

colmaría una onza

 

¿qué podrían hacer

minúsculas gotas de tintura negra

sobre las greñas de Leviatán?

 

Nadie ha podido escribir sobre el agua

 

solo nos queda la vista

sobre su enorme reflejo cenital

 

El mar estuvo antes

que todas las historias

y continuará cuando nadie quede

para contarlas

 

 

 

Manos

 

Y tuvimos que dejar el arco y la flecha

la espada

por las imágenes y el pulgar

deslizándose sobre celulares

 

El pulgar que rasgó maderos

esculpió piedras y acuñó el

mazo en el sustrato

antediluviano

lo sacamos de contexto

 

La mano entera equipada

con exquisito consorcio

artesanal la aburguesamos

 

Hoy se tulle o resquebraja

en el mínimo empeño

 

Se enguanta pinta y emulsiona

para lucirla como accesorio

 

menosprecia el callo

del roce diario

 

Otras son más aguerridas

y resisten el ahora

 

esculpen miden trazan

cortan tejen pintan y golpean

 

se mantienen en forma

 

estas manos serán

las sobrevivientes

 

 

Rollo de alfombra

 

Enrollemos la ciudad

como a una alfombra

y echémosla a un lado

para recorrer el bosque

que habita bajo ella

 

Una carpa y un saco bastan

para intimar en la espesura

 

Desaparecerán los caminos

y nos iremos lejos

tan lejos

que será como regresar en el tiempo

al lugar de donde todo provino

 

 

 

Mate

 

Y en la soledad encerrada de una pieza

o abierta del paisaje

un mate es buena compañía

Cerca de la estufa o la leña

candente en una ventana

abstraído

 

sobre la arena todavía helada de la playa

 

temprano cuando el vapor es blanco

y los poros padecen el frío

 

a cualquier hora de ocio bien llevado

 

rebalsado como pantano cenagoso

o medido en la cúspide

como cerro de aromáticas hierbas

Las ideas perderían sensatez

sin el vigor del verde

 

tampoco habría recompensa

luego de una caminata

 

el horizonte fallaría

como fallaría el pasto donde sentarse

 

Con un mate

la tristeza o la alegría

son igual de buenas

 

 

La caída del bosque

 

La ciudad venció en el bosque

y no pudimos hacer más

que caminar por las calles

que antes eran de vergel y barro

 

Estos árboles son falsos

 

y los perros que vagan en las esquinas

no son las hambrientas jaurías

que dominaban la pradera

 

La plaza es una idea moribunda

que nos quedó del bosque

 

la ciudad se refleja

en un charco de agua

 

Simulamos trepar el árbol

por los ascensores de un edificio

 

las escaleras caen como cascadas

 

Miro el mar y pienso en un enorme agujero

que se diseñó

para encajar una laguna

 

Los cerros por donde el sol despunta son

los majestuosos escombros que dejaron

cuando cavaron

para expulsar al bosque

 

 

 

Rutina

 

Corre las sabanas

entra al baño

orina

si es necesario

mójate la cara y mírate al espejo

camina a la cocina

hierve agua

 

té café o mate

cualquier infusión

es buena

 

toma el tazón

y pasea por la casa

 

abre una venta

y mira hacia afuera

 

sueña un rato

con el bosque la playa o el desierto

donde podrías estar ahora

 

 

 

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