Pablo César Espinoza

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Pablo Cesar Espinoza Lafuente: (Cochabamba, 1989) Ha participado en diversos festivales, encuentros, antologías de poesía en Bolivia y el exterior.

Cantar, Reír y Olvidar – el orden no importa (Ed. Yerba Mala Cartonera, 2010)

Gelacio Guillermo (Filipinas)
Conchitina Cruz (Filipinas)
Melecio Turao (Filipinas)

 

Textos de una serie llamada Punta

 

BIENAVENTURADOS

Levantábamos el sol al revolear
los ojos sobre un plato vacío.

Solíamos regresar calle abajo
cortando el viento con las manos,
contemplando el eclipse del balón
que golpearía nuestro pecho
en un ensayo para amortiguar la vida.

Hoy somos ruido.

Cuerpos enterrados listos a rasgar un epitafio
aprendido de memoria en la orilla de cada año,
monjes catatónicos que repiten para sí
un poema que dice “Estamos bien”,
tenores del mutismo en coliseos abandonados
a medio construir y a medio caer,
maniquíes de pruebas de choque
arrastrados al volante y una nueva colisión.

Héroes que olvidaron su voz
Héroes con medias y bolígrafo
Héroes enfilados sobre techos y bajo puentes
Héroes colgados en faroles
Héroes y humanos al final de cada día o
un atinado punto aparte.

 

BAJO LA MISMA LUNA CELADA POR LA NIEBLA

Bajo la misma luna celada por la niebla
un boxeador ruborizado
acerca palabras a lo que quería decir,
tal cual lo hace el taxista al llamar a su esposa
ocultando su sonrisa frente al travesti.

Bajo la misma luna celada por la niebla
un traductor del viento
escribe lo que se hace más ruidoso
al borrarlo por tercera vez,
como el párroco que patea al aire sobre el sillón
mientras trata de agarrar un ritmo en su masturbación.

Bajo la misma luna celada por la niebla
una idea se escapa
entre el pulso de la mano y
la presión del bolígrafo,
al igual que aquella historia tantas veces contada
que se pierde entre el sueño y el soñador.

 

THRILLER

En algún momento de la noche
los niños juegan en la casa y
el padre muerto observa desde el ático.

En algún lugar del monte
los excursionistas deciden acampar,
una niña se sienta a soplar flores
sobre el entierro de su cuerpo.

En algún espacio entre tus hombros
alguien más lee este poema.
Persigue líneas entre tus ojos
frunce las cejas contigo

bosteza,

se va.

 

SOBRE EL DISCURSO DEL SILENCIO

Gotas derramadas al terminar
de hablar sobre la lluvia.

Flores entumecidas
abiertas en el invierno.

Un crucifijo. Fósiles vivos. Pompeya.

Los espacios hallados
para negar lo que dijimos.

Un grito encerrado por seguridad.

El día que oscureció cuando
pensábamos que salía.

La manera en que dejamos
de leer este poema.

 

INSTRUCCIÓN

Tienes una vida por delante para lanzarla con la mejor intención.

Cargar el cubilete con la última apuesta en mano
que golpeará la mesa y
no sabrás con qué ojos descubrirla.
Hasta el día en que podrás desfigurar
tu silueta sitiando la mirada al vacío o
aquella forma de contra-restar tu peso
hacia el sillón del living
en la espera de cubrirte de polvo.

Reconocerás un camino donde no dar lo que sigue

Perseguir al meridiano hasta encontrarlo obsoleto
en tardes vigiladas por un mismo sol
pero diferentes en la tibieza
donde empiezana adormecerte los pies,
al avanzar con el paso de quien se retira
sobre una cuerda mal anudada y
llegar al punto del que no se partió,
observando las rieles que se mantuvieron firmes
en un vestigio del abandono.

Tanto por vivir con el derecho a engañarse como uno pueda.

Noches enteras en la avenida
viendo a los carros pasar veloces
en una persecución que desconocen
como todo a ti,
al igual que las líneas entre los ojos
que no hallarán una razón más para avanzar,
detenerse en un leviatán por construir o
en la sombra de un árbol que oscurece la noche.

Y aún en el final, serás tú quien bajará la mirada.

Un último esfuerzo por apretar los puños
aferrado al vacío que quisiste alcanzar
sin hallar su medida exacta,
sin asimilar lo sitiado de este lugar ni
cazar al niño que corrió al patio y a ninguna parte,
que apagó su universo con la fuerza que toma el valle
para alejarse de un eco turbio y enredó su silueta
al cableado de un poste de luz para verlo estallar.

Tienes una vida por delante para lanzarla con la mejor intención.

Ensaya.

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