Rocío Ágreda Piérola

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Tiene estudios en Filosofía (UCB) y Literatura (UMSA). Participó en los proyectos editoriales independientes Género aburrido (La Paz, 2011) y Lenguanegra (Cochabamba, 2013). Ha gestionado y participado en encuentros literarios independientes: Poetas dientes de leche, 2010. A toda costa, 2010. Tea Party, 2014. Panza de oro, 2015.

Actualmente trabaja en su poemario Detriktus.

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Rocío Ágreda Piérola

 
 
 

Vengo de desordenar una apariencia

Vengo de desordenar una apariencia
a mover un alfil
vengo de ser el alcohol en una cacería de insectos
acaso importa la forma
si el insecto que quiero apresar
se escapará de nuevo
en un único instante de verdad
he pedido no traicionar su silencio
 
 
 
Casa del [des]aliento

La pequeña casa que construiremos
ya no existe
la poesía china y el canto de los pájaros
el harapiento deseo
el día la noche
la escritura la d e s escritura
la obra la d e s o b r a
la noche infinita
pienso en tus manos y
en vengar una línea de Sherwood Anderson
lo antes posible.
pienso en tu boca
nunca se es tan valiente como para abandonar esta casa diminuta
donde tus palabras son pequeñísimas jaulas de oro
para las niñas polinizadas por una imagen
por una forma paradójica
del abandono
estoy seducida
estoy ciega
vivo solo por [a través de] un encantamiento
sí. también hay crimen en la poesía.
 
 
 
Un rostro entre la luz

un rostro entre la luz, entre los colmenares, un rostro como la sombra del mar
un rostro como susurro en mi nuca, como vértigo
del cuerpo contra todo; y las paredes.
un rostro, como una mentira verde con márgenes de azúcar que tomo
entre mis manos galopando muy cerca de mi aliento y la nada.
un rostro menguante.
un rostro como un monólogo,
como manchas muy rojas que se miran con ojos muy cerrados, presionando.
un rostro de espaldas a dos mil metros s.n.m.
un rostro como claustrofobia, como brisa de ballenas. un rostro como
el estupor de la menta, entre cardúmenes que nadan balando hacia la
rambla.
un rostro como un gemido en la oscuridad del verano, un rostro pálido
como sollozo de nardos. como riña de perros en la calle. como el
desierto de un hombre que huye,
y la crédula música que hace el agua cayendo por el lavamanos.
 
 
 
s/t

Yo crío una palabra descontrolada
c o l é r i c a
que ha nacido del centelleo de un descuido
en una habitación oscura
la riego con el agua salvaje de la noche
y la cobijo en la grieta de una viga de esta habitación anegada
yo crío una palabra pequeñita
apenas de tres patas
que se aferra a cualquier silencio como si supiera
que está destinada desde siempre
al turbio acatamiento de una cobardía
yo crío una palabra que se esconde de la luz
y trabaja incansable el plancton de esta habitación
hasta convertirlo en una Clorofila negra que es su modo
primitivo de maldecir el mundo
yo crío dulcemente una palabra sabiendo
que crecerá alta como verdura de insensatez
crecerá así desde una provincia dioscúrica
y engendrará una llaga enorme
una lepra infatigable en la lengua de mi padre
 
 
 
Otro poema de la invención del mundo

Era tan hermosa esa falta
de lógica y de pan
(de teología y geometría)
esa insensatez de ojo calavera
perdido en dimensiones
n i h i l i s t a s
como el Barón Münchhausen
Dios tiraba de su propia hirsuta
melena para salir de los abismos
de la nada…
todo así
risible
teológico
escatológico
tautológico
li te ra rio
lo cierto es que la soledad de dios
sólo es comparable a la soledad
de Robinson Crusoe…
en una película de Buñuel
 
 
 
Sehnsucht

El poema a tientas recorre el desierto de lo no dicho
camello solitario atraviesa un territorio nómada difícil de representar
el desierto es lo que está debajo de la escritura
entonces el poema
sediento en el desierto camina hacia su dónde
solitario se sustrae de la mirada de las hienas
por un momento se olvida de su chacal y de su árabe
no sin un soplo de locura el camello esboza a tientas su camino
la profecía del silencio es lo que el camello ve en lo todavía no dicho
y lo apuesta todo al espejismo de las palabras
quizá por un instante logrará mirarlas a los ojos
pero ninguna palabra se apiadará nunca
del poema.
 
 
 
Es demasiado tarde para escribir este poema

Es demasiado tarde para escribir este poema
y la respuesta es no
no tiene padre
no tiene madre
vaga con su tribu inventada
por desiertos microscópicos
(hasta en la microscopía existen ángeles y policías sádicos)

es demasiado tarde para escribir este poema
algo se para en dos pies y canta
la idea puede parecer a simple vista monstruosa
y después sólo
de la estocada final de todas las ciencias
de la disolución de esta idea de muerte
donde sólo ella y entronada
todavía existe
/está fuera de sí
y necesita de la cadena desoxirribonucleica

es demasiado tarde
pasa que se libran guerras terribles
holocaustos darwinianos
y goces imposibles
en la punta de un alfiler

es demasiado tarde
para escribir este poema
y el silencio de dios siempre va ser más vanguardista.
 
 
 
Otra fábula para decir Tal vez

Las palabras son camellos
que ensartamos
por el ojo de una aguja finísima
que no existe
o mejor
que existe sólo a condición de que
las palabras también existan
el proceso de la ensartadura es cómico
para unos
el proceso de la ensartadura es doloroso
para otros
conozco dos profetas del mutismo
y pienso que de lo que no se puede decir
es mejor…
 
 
 
Hay otra versión de este poema

Hay otra versión de este poema
donde yo tomo té
y cuido el perfume de los manzanos
hay otra versión de este poema.
 
 
 
Hoy la he visto en Prístina

Hoy la he visto en Prístina
fugitiva de su propio nombre
detrás de sus palabras labré un silencio
una muralla fraguada en dura miga de vidrio
entonces sabía que mi país venía después de dos líneas seguidas
estaba intentando destejer el silencio
y debía asirme de la nada pero también de la materia
de la carne y el hueso de las palabras

me equilibraba hasta cierto punto
tratando de que las máscaras aprendieran a decir
te he visto
teorizo
arrullo
amo

hoy la he visto en Prístina
soy -le dije- a quien todavía no le han pasado todas estas cosas
mi corazón es un cristal de sal que tiembla en un desierto primitivo

supe que detrás de su nombre comenzaba el mar
pero me volví hacia el interior de las cosas
con obstinación
antes de las explosiones
del silencio
de la sangre
de los vicios
de la muerte del amor
antes de todo recuerdo o cálculo
reconozco que me volví hacia las máscaras del ser
antes de los juegos intensos de la vida
 
 
 
Recuerdas cuando en el desierto

recuerdas cuando en el desierto
dejamos de correr y nos saludó el cóndor
en sus migraciones hacia el sur?
ahora somos todo desierto
variaciones de la nada en transición estética
buscando un silencio donde lavarse la cara.
 
 
 

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1 comentario

  1. Estela Mamani

    Muy buenos estos poemas. Gracias, a la autora, por escribirlos!

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