Gladys González | Chile

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BiografíaPublicacionesAutores Recomendados

Licenciada en educación y pedagogía con mención en castellano por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (Chile), Diplomada en estudios de tercer grado (Universidad de Valladolid, España), Diplomada en Fomento lector en literatura infantil y juvenil (Pontificia Universidad Católica de Chile), Doctora en Filosofía y Letras mención Filología Hispánica (Universidad de Valladolid, España). Gestora cultural independiente y también dirige la editorial Ediciones Libros del Cardo.

Calamina (Libros La Calabaza del Diablo, 2014)
-Encuentro chileno de editoriales independientes latinoamericanas. Propósitos y experiencias (Ediciones Libros del Cardo & Ediciones Inubicalistas, 2012)
-Última noche (compilación, Ediciones Liliputienses, España, 2012)
-Vidrio Molido (compilación, Libros La Calabaza del Diablo, 2011)
Hospicio (Ediciones Inubicalistas, 2011)
-Aire Quemado (Libros La Calabaza del Diablo, 2009)
-Conrimel, Antología de poetas mujeres del cono sur (Libros La Calabaza del Diablo, 2006)
-Gran Avenida (Ediciones La Calabaza del Diablo, 2005)
-Papelitos (Eloísa Cartonera, Argentina, 2002)

Jorge Polanco (Chile)
Jaime Pinos (Chile)
Marcia Mogro (Bolivia)
Lucho Chueca (Perú)
Elvira Hernández (Chile)

 

GLADYS GONZALEZ

 

 

Si sigues manteniendo el equilibrio
así al borde del abismo suficiente,
adquieres una gran destreza:
te empujen del lado que te empujen,
siempre recuperas el equilibrio.

Henry Miller

 

ADIESTRAMIENTO

todas las ciudades
son iguales
si haces el mismo ejercicio
buscar una cama
encontrar alguien
en esa cama
construir una ciudad
dentro de otra ciudad
sin puertas
sin ventanas
sin salidas
dejar pasar el tiempo
con los ojos cerrados
como si todo
fuera familiar
como si los golpes
y los amigos muertos
no estuvieran
en frías bodegas
como fichas clínicas
todas las ciudades
son iguales
todas las ciudades
se provocan
en el mismo ejercicio
todas las ciudades
se queman
al cruzar la frontera.

 

GALPÓN

la ciudad
se reconoce a sí misma
después del derrumbe
marcas de lápiz labial
en viejas cortinas de residencial
iniciales de nombres
y corazones trazados
en paredes enmohecidas
de baños de hotel
cigarrillos a medio fumar
sobre el lavamanos
la ciudad y nosotros
nos reconocíamos
con una tristeza salvaje
apostábamos y bebíamos
mirando los fuegos artificiales
del nuevo año
en un galpón
que tenía de fondo
un puerto
y una hilera
de sacos de harina
colgados
para secarse al sol.

 

CERTEZA

la seguridad
se resume ahora
en cerrar la puerta con llave
y cerrojo
mantener las luces encendidas de la casa
teniendo la confianza
de que nadie llamará
esta noche
porque ya no importa
no existe ese dolor
todo se resume
a mirar por la ventana
y observar a los vecinos
sacar la maleza del jardín
a los niños jugar en el pasaje
esperando el turno para usar la bicicleta
a tomar un libro de botánica
y plantar semillas de albahaca
en el huerto
hecho sobre tubos de plástico
dejaron de importar
muchas cosas
porque cuando no se tuvo nada que perder
sólo queda la costumbre
de mirar más allá de la supervivencia
con ojos profundos
como si algo mejor fuera a llegar
puedo ver la destrucción
con la ternura
de los ojos de un novillo
en el minuto
en que es degollado en un matadero
a pesar
de que aún
no puedo dormir
sin despertar sobresaltada
sin revisar la llave del gas
los pasadores de las ventanas
escribir nosotros
pensando en singular
tengo la memoria rota
que es lo único
que obtuve
de ese desierto
en cambio,
mi corazón
se quedó en ese profundo silencio
congelado en las pensiones
perdido en el tiempo
sin posibilidad de rescate
como una cadena
de la que no se puede tirar.

 

VIDRIO MOLIDO

el aire de esta casa
se vuelve repulsivo
soy un trozo de carbón
ovillado y ardiendo
solo logro
perder el equilibrio
y caer hecha cenizas
tiznando esta cama
esperando más dolor
envuelta en analgésicos
y botellas
de agua mineral
solo puedo
levantar la cabeza
para ver esta escalera
angosta y pequeña
en la que todas las tardes
la luz se extingue
oscureciéndolo
aún más
todo
quisiera desaparecer
en lo negro
adherirme a la pared
perder los sentidos
sentir la noche
en sábanas limpias
meter la mano
dentro de mi cabeza
y cubrir
con los ruidos de la calle
los túneles de esta memoria
quiero que el tiempo pase
que la sangre de mi brazo
ya no sea
un hervidero mutilado
quiero abandonar
este colchón
en el suelo
esta habitación
esta miseria
cuando cruce
la puerta de escape
nadie
volverá a comprarme
por un baño caliente
papelinas
y alcohol
nadie
volverá a levantarme la voz
ni tocarme
como si fuera un cadáver
nadie
puede enseñarme
lo que es caminar
sobre vidrio molido
lijando
las aceras
con la palabra
sobrevivencia
lentamente
desapareciendo.

 

TRAZADO

el dolor en el pecho
solo aparece
algunas noches
cuando regreso
a esa guerra perdida
hace años
ya no hay cansancio
ni grandes equivocaciones
ni carreras sin final
contra la pared
por ahora
la sangre sigue su curso
hacia atrás
aquí
el cemento
aún
está limpio.

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