Entrevista a Daniel Rojas Pachas | Perú

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Daniel Rojas Pachas

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Escritor, traductor, editor y magíster en Ciencias de la Comunicación. Dirige la Editorial Cinosargo. Es miembro fundador del Festival de poesía transfronterizo Tea Party. Ha obtenido la Beca del Fondo Nacional del Consejo del Libro y la Lectura en la categoría Investigación Literaria (2008), la Beca de Doctorado en Comunicación, modalidad apoyo a tesis de postgrado en Chile o el extranjero del fondo del libro FONDART (2013), la Beca de creación Profesional categoría novela, del Fondo del Libro del Consejo Nacional del Libro y las Artes (2014) por su novela Random.

-Gramma (Editorial Cinosargo 2009)
-Realidades Dialogantes 
(Ensayo sobre Reinaldo Arenas, Roberto Bolaño, Ernesto Sábato, Guillermo Cabrera Infante y Miguel Angel Asturias. Investigación Fondart 2008. Cinosargo)
-Un poema siempre será nada más que un poema
(Groenlandia 2010 – España)
-Carne
(Groenlandia 2011 -España)
-Morgue y otros poemas de Gottfried Benn
(Traducción desde el alemán, Cinosargo, 2012)
-SOMA
(Colección Limón Partido de Literal Ediciones, México DF, 2012)
-Cristo Barroco
(Ediciones Orem, Trujillo/Perú, 2012)
-SOMA
(
Libros del Pez Espiral, Santiago de Chile, 2014)
-Tremor
(La Liga Ediciones, 2014)
-Random
(Narrativa Punto Aparte, Valparaíso, 2014)

-Andrés Villalba Becdach (Ecuador)
-Francisco Ide Wolleter (Chile)
-Milenka Torrico (Bolivia)
-Kelver Ax (Ecuador)
-Jamila Medina (Cuba)

 

DANIEL ROJAS PACHAS

 

¿Estás a cargo de una de las editoriales independientes más sobresalientes de los últimos años en Chile. ¿Cómo te has relacionado con los distintos formatos de publicación y distribución y cuáles son las variantes que distinguen a Cinosargo de otras editoriales similares?

Cinosargo comenzó como un proyecto multimedia con www.cinosargo.cl como la principal plataforma, que aún se mantiene vigente y en constante actualización. La web iba acompañada de actividades a nivel local y de carácter binacional en un principio, acercando de preferencia el sur del Perú, nuestra frontera más cercana.
Comenzamos con la web por un tema de recursos y a fin de asegurar a través de lo digital un espacio de contactos con los lectores y red con otros escritores y editores del mundo, lo cual es muy difícil de armar en provincias sin infraestructura cultural. Nuestro objetivo era tomar la red por asalto, y mecanismos como los blogs, facebook y youtube favorecieron esa tarea de acercar la frontera norte de Chile, por largo tiempo silenciada, a ciudades lejanas del continente y más allá.
Ahora tenemos colegas de ruta, lectores y socios en nuestra labor editorial gracias a ese trayecto digital que arrancó allá por el 2003. El formato impreso con que empezamos a trabajar a fines del 2009 fue una consecuencia natural, el libro sigue siendo un objeto fetiche que muchos amamos y cuyo valor va más allá del contenido de las obras. En torno al libro se generan ciertos ritos de intercambio, de camaradería y de coleccionismo, por lo mismo nuestros libros tienen una particularidad en su diseño, muy ligado al fandom del comic, de las figuras de colección, del mundo de la llamada baja cultura y la clase B, por eso ensayamos con libros estilo cuadernillo de CD, libros de bolsillo como los manga, formato americano del comic y el más tradicional, un plano A5 para los ortodoxos pero que nosotros mutamos con diseños de gente del comic, privilegiando no sólo los espacios tradicionales de difusión sino también otro tipo de librerías, ferias y encuentros.
Nuestro único límite como editorial pueden ser los recursos monetarios pero hemos logrado en estos años una buena plataforma de difusión, mecanismos de financiamiento y un capital simbólico que acompaña al sello del perro; a la fecha tenemos más de 60 títulos, presencia en muchos países y en todo Chile, además de un promedio de dos títulos impresos por mes, y nuestros proyectos más recientes involucran fortificar los talleres que venimos realizando para un público joven desde el 2003, cuando inicio Cinosargo, con una revista homónima de la editorial, seguir madurando el Tea Party que es un Festival de poesía transfronterizo que este año cumple su cuarta versión y fijar como un punto neurálgico una librería en nuestra ciudad, algo que partió el 2013 con un centro cultural, lo cual en ese momento era muy ambicioso, así que hemos retomado por el momento la senda de la librería con un espacio para talleres. En síntesis, hemos ido desde lo virtual a lo material, en un sentido inverso a muchos que han mudado todo su esfuerzo al ebook y las librerías virtuales, no estamos en contra de eso, pero hay que pensar que seguimos habitando la provincia y en todo esto hay también un gesto político, habitar una trifrontera y trabajar codo a codo frente a dilemas aduaneros y la miopía de instituciones de gobiernos municipales y del nivel central, es también una forma de decir- el hazlo tú mismo es la vía,  y no vamos a esperar de brazos cruzados que vengan a salvarnos. En definitiva, lo que Cinosargo ofrece a sus autores, a diferencia de otras editoriales nacionales, es una plataforma que cruza fronteras, los libros viajan permitiendo que nuestro autor sea recepcionado más allá de su ciudad y su país. No somos una editorial chilena per se sino latinoamericana, y si bien Arica es un pueblo al extremo norte de Chile, es también la puerta del país al continente y nosotros estamos al frente y a cargo de esa entrada, por cabrón que suene.

¿Qué relación tienes con el mercado editorial? ¿Has logrado hacer rentable tu propuesta?

La editorial tiene varias vías para generar sus recursos, no sólo la venta de los libros, que sobre todo en ferias y espacios donde interactúas cara a cara con el lector (dejando atrás la siniestra figura del librero vendedor de chatarra) es bastante buena. Tanto a nivel local como nacional se han generado espacios interesantes de intercambio de libros y nosotros hemos a la vez creado espacios como la Guillotina o nuestro centro cultural, ahora librería, para poder distribuir directamente los libros de Cinosargo y de otras editoriales pares que forman parte de la Asociación de Editores de Frontera (www.editoresdefrontera.cl), espacio de asociatividad que también tenemos a nuestro cargo. Suma a esto proyectos que postulamos a nivel regional y país, con talleres, eventos, publicaciones. Este año tenemos unos talleres en el psiquiátrico, los talleres de edición y el Tea Party 4, para nosotros esto es una forma de hacer comunidad, pues cuándo antes una provincia como Arica tuvo tanto movimiento en lo literario. Esta labor implica mucho trabajo, no sólo en la ejecución del evento sino también en la planificación y gestión, tareas de este tipo generan ingresos a la editorial por concepto de honorarios y ese dinero forma parte del capital que invertimos en nuevas publicaciones o actividades con escritores que traemos de distintas partes para, por un lado, conectar la zona con otros puntos, y para no generar el onanismo usual de la provincia que eleva caudillos y próceres de barro.
La editorial ya tiene cinco años y el proyecto diez, entonces hemos adquirido bastante experiencia y un capital simbólico que además utilizamos a la hora de entregar servicios de edición, diseño e impresión a instituciones como universidades, centros de estudio y particulares que no quieren el respaldo de Cinosargo como sello, o que no les interesa nuestra curaduría estética pero sí la calidad de nuestros libros o nuestro asesoramiento. Eso también significa un ingreso para la editorial y su equipo, todo esto nos ha llevado a formalizar la editorial tributariamente, pero el principio clave es no vender nuestro catálogo ni tampoco ponerlo en arriendo. Cinosargo mantiene su espíritu y tal como se construye una obra, con cada nuevo título vamos generando una idea mayor de lo que entendemos por literatura, hacemos público y queremos proyectar a nuestros lectores. A la fecha, yo vivo exclusivamente dedicado a la editorial en términos laborales, pues la academia y la docencia en específico terminaron por saturarme. Sigo investigando, realizando ensayos, generando publicaciones y asistiendo a congresos, las aulas no son lo mío, prefiero los talleres. Tengo mis propios ingresos como escritor e investigador y cuando debo hacerlo le presto ropa a Cinosargo y el perro también me ha prestado ayuda y harto carrete, así que ahí vamos avanzando con total tranquilidad día a día, manejando nuestros tiempos y dando cauce a nuestras metas, y prueba de ello es el crecimiento exponencial de la editorial. Partimos publicando dos libros en el 2009, el año pasado publicamos veinticuatro, o sea: si no somos rentables creo que el perro de Cinosargo ya hace rato se habría jubilado, y yo con él.

Naciste en Perú, vives en Chile y publicas autores del continente, ¿consideras Cinosargo una editorial con una posición política territorial?

Bueno, creo que al final de la cuarta pregunta  anticipo un poco mi punto de vista. Quizá voy a divagar un poco, pero siento importante dejar de manifiesto ciertas ideas para responderte. A mi juicio, Chile es un país asistencialista, que tiende a generar un ciudadano parásito y cómodo que espera vengan a sacarlo de problemas con un bono o una subvención. Esa tercerización de las responsabilidades es la que a nivel macro aqueja a la salud, la educación y la cultura. Nos hemos acostumbrado a ese sistema miserable de paternalismo en que todo se regala y que está en crisis, pues no da la talla,  lo que trae como consecuencia los múltiples planes de fomento y reforma que año a año se anuncian y vienen a hacer borrón y cuenta nueva, procurando mantener con respirador artificial al muerto que habitamos.
En torno al libro tienes programas como el “Lee chile lee” que ha sido transversal a muchas acciones que han quedado a medio camino, “El maletín literario”, “Los quijotes de la lectura”, y así, muchas ideas arrojadas a su suerte. En esta misma línea, tenemos la matriz de la corrupción con los llamados sistemas de licitaciones y concursos públicos para adquisiciones de servicios y productos, que es la trampa de la burocracia y el dispositivo ideal para lo que  Marcelo Mellado llama “la municipalización de la política ciudadana”, en la que los espacios públicos, cuando pensamos en comunidad, se hace en términos de espectacularización, cháchara y bochinche con miles de sanguijuelas apernadas en cargos en que hacen gala de su inoperancia y falta de conocimiento. De cualquier modo, hacia afuera Chile luce como el modelo a seguir, muchas veces te lo señalan, elogian la economía, la transparencia de las autoridades, la calidad de vida, quienes sufrimos Chile a diario sabemos cuál es su realidad, y del mismo modo al contrastarla con otras no generamos falsas utopías. En ese sentido, la condición nómade de mi familia que vivió por todo el continente a lo largo de varios años, misma que he perpetuado, me ha tenido en constante tránsito y desarraigado, inconforme, inquieto y sin echar raíces definitivas, evitando todo tipo de chauvinismo, por eso creo que Cinosargo y mi escritura podrían haberse desarrollado en cualquier lado, por ello, si en este momento decidiera dejar el norte de Chile, las bases de mi trabajo ciertamente mutarían pero conservando sus principios generales de autonomía e independencia, tratando de irradiar en lo posible el entorno y la comunidad que se habita. Creo que es básico estar en movimiento, no estancarse, y mi actual labor como editor me permite mantener vivo ese espíritu de desapego y el salir constantemente de Chile acrecienta la mirada crítica, permitiendo evaluar mejor la realidad en la que estamos parados. Esa actitud transfronteriza, como te digo, es la que he inyectado a mi proyecto Cinosargo, y muchos de los autores, y sobre todo quienes trabajan más de cerca como colaboradores de la editorial, comparten ese sentir. Por eso no nos interesa denominarnos una editorial “chilena” y, como nuestros pares, conquistar los mecanismos de aprobación, crítica, prensa y academia santiaguina, que al final es donde se resume Chile, pues el tener la atención de esos espacios es una consecuencia de nuestra labor y no el fin, y en la misma medida como yo mismo, ni chileno ni peruano, insisto: Cinosargo y mi escritura comparten esa naturaleza híbrida, por ello procuramos desde nuestras acciones derribar esa noción mediocre de cultura de la batucada, de la extrema fondarización que finalmente condiciona el si hago o no algo, y del mismo modo tampoco se trata de llorar pidiendo una descentralización que algunos en las provincias creen históricamente negada, pues estoy seguro que si se las dieran en bandeja, servida, tampoco sabrían qué hacer con esos espacios por los que, del mismo modo, históricamente nunca han movido un puto dedo.

En relación a tu obra, ¿cómo te resulta el tránsito entre poesía y narrativa y qué piensas de la situación actual de los géneros literarios y la hibridación de estos? 

Para mí fue algo muy natural, puesto que siempre he pensado mi literatura como una exploración del lenguaje a nivel de discursos, cada libro ha sido un proyecto y es una pieza de algo mayor que está en mi mente y se agota sólo allí, entonces veo una continuidad muy clara entre Gramma y Random, o Tremor y Soma, en el fondo son mis desviaciones y las cosas que atraen de manera obsesiva mi atención y el cómo las entiendo y cómo las proceso lógica e irracionalmente y cómo las comunico para un tercero, que bien puedo ser yo mismo mañana, con eso me basta. No sé si me explico, el tema es que veo todo como una gran unidad discordinada y errática, nunca lo he pensado en términos de ganar más lectores o con el afán de dar un salto que sea más conveniente en términos editoriales y del mercado, lo digo citando ejemplos nacionales, en base al mito Bolaño poeta y luego narrador, o más recientemente, guardando las distancias con el anterior, Zambra, que también está en Anagrama, la que para muchos es la meca, y que cuando escribía poesía muy pocos lo pescaban pues lo hacía a un nivel muy indie. Yo en lo personal sigo escribiendo poesía a la manera que disfruto, con mucha prosa, ensayando relatos con versos, haciendo montajes y diálogos insertos, traficando pequeñas crónicas y testimonios robados del entorno. Es claro que en este momento no sólo en Chile sino en el resto del mundo, la narrativa genera una condición cierta de éxito o de que uno como escritor  puede vivir de una novela, de publicar un libro al año y ganar un contrato o de que el lector de narrativa sí tiende a comprar los libros y no esperar que se lo regalen o lo truequen como el lector de poesía que por lo general es otro poeta, editor de poesía o algún estudiante universitario medio ñoño, sólo puedo agregar que prefiero a los narradores que poetizan, que logran crear imágenes y formas nuevas de pensar la comunicación, que generan momentos especiales con la precisión que tienen los versos y, del mismo modo, gusto mucho de la poesía que no es un relato monocorde del yo, sino que, como en el caso de Lihn, ingresa a los más profundos mitos en que nos debatimos y despedazamos.

¿Qué errores -frecuentes o no- reconoces en tu obra?

Creo que a veces saturo mucho al lector con referencias, tiendo a ser muy barroco, pero no en un sentido de alta cultura o con la sofisticación de un Sarduy fascinado por oriente. Al contrario, y aunque odio el término pop, porque lo encuentro facilista, debo confesar que he consumido mucha cultura basura en mi vida, puedo decirte en este momento, y no sé por qué, el nombre de todos los hijos del Show de Bill Cosby en su serie, y no me refiero sólo al nombre de los personajes sino también de los actores, soy como una enciclopedia de la chatarra, información que debería desechar pero que mi mente guarda y sin querer sale a flote en mi trabajo, como chistes internos que me hago o despistes al lector que esconden algo más crucial, quizá por eso pienso en mi obra a veces como ese monstruo que sale del televisor en el video de “Come to daddy” de Aphex Twin.

¿De qué tema no hablarías en tus libros?

Temas que estén en boca de todos, la farándula y las cosas inmediatas que la gente discute con ligereza y sin mucha reflexión como las estafas de los políticos y los romances de algún personaje de la televisión, o esa poesía pseudopolítica que parece un panfleto. Prefiero escribir de asuntos que si bien pueden de algún modo conectar con muchos, el acceso sea un poco más recóndito, como los recuerdos más preciados y también temidos.

¿Qué palabras borrarías de tu vocabulario?

Democracia, concertación, discriminación positiva, provincianismo, tolerancia, empatía, reivindicación, emprendimiento, fomento, empoderado, folklore, patrimonio, pampinos, fundacionales.

Para terminar, ¿qué libro no nos recomendarías?

Hay muchos, pero creo que a Pilar Sordo, que es a los libros lo que Arjona a la música. Nombrar a un autor n.n o autoeditado sería una maldad, mejor escupir a una figura nacional a la que va todo mi desprecio por obvia y mediocre y porque de algún modo representa el tipo de chatarra con que los libreros manipulan al lector ingenuo. Y esto desde pequeños, pues no hace mucho en una feria del libro en Coquimbo, en la que estábamos como expositores, no puede evitar escuchar a un conocido escritor de literatura infantil (no pude evitarlo, porque nuestro stand estaba frente al escenario central), enseñando en una charla a padres cómo leer libros a los hijos para formar personas de éxito y estables. Entonces, en términos de lavado de cerebro, la línea entre la literatura infantil con que moldean a los más pequeños y los recetarios de felicidad para el adulto joven y adulto mayor, hay sólo un cero más en el cheque.

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